Periostitis tibial: qué es, por qué duele al correr y cómo prevenirla
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- La periostitis tibial es un dolor por dentro de la tibia, repartido a lo largo del borde del hueso, que aparece al correr o saltar. En los estudios se llama síndrome de estrés tibial medial.
- Es de las lesiones más frecuentes al correr: el 9,4 % de las lesiones nuevas en corredores, según una revisión de estudios.
- Tienes más riesgo si ya la has tenido, si eres mujer, si pesas más, si el pie se te hunde mucho hacia dentro o si llevas poco tiempo corriendo.
- Lo que mejor la previene es el entrenamiento neuromuscular. Las plantillas para el pie que se hunde hacia dentro probablemente ayudan; las que solo amortiguan, no.
- Si el dolor se concentra en un punto concreto que duele mucho al apretar, o te duele en reposo, ve al médico: puede ser una fractura por estrés.
La periostitis tibial es un dolor en la cara interna de la tibia, sobre todo en su mitad de abajo, que aparece al correr o al saltar y se nota al apretar el borde del hueso. Su nombre en los estudios es síndrome de estrés tibial medial, y en inglés se la conoce como shin splints. Es una lesión por sobrecarga: la pierna recibe más impacto del que le da tiempo a asimilar. Lo que mejor la previene, según los ensayos, es entrenar la fuerza y el control de la pierna.
En esta guía verás qué es, dónde duele exactamente, quién tiene más riesgo, qué la previene según los estudios (y qué no), qué hacer si ya la tienes y cuándo ir al médico.
Sobre las fuentes: lo que sale de un estudio lleva la cita al lado, con enlace. Lo que no la lleva es criterio práctico: lo habitual en el deporte, pero sin un estudio que lo demuestre, por ejemplo, subir los kilómetros poco a poco.
En esta guía
Qué es la periostitis tibial
Es un dolor provocado por el ejercicio a lo largo del borde interno y posterior de la tibia, en su parte de abajo, que duele al apretar en una franja de 5 centímetros o más (Winters, 2020). Ese detalle, que duela en una franja y no en un punto, es lo que la distingue de otras lesiones de la pierna.
El nombre «periostitis» viene de la idea de que se inflama el periostio, la capa que recubre el hueso. Hoy se sabe menos de lo que el nombre sugiere: la causa exacta todavía no está clara (Newman et al., 2013). Lo que sí está claro es que aparece al acumular carga: carrera, saltos, marchas largas.
Es muy frecuente. En una revisión de estudios con corredores fue la segunda lesión más habitual, con el 9,4 % de las lesiones nuevas, solo por detrás de la tendinopatía de Aquiles (Kakouris et al., 2021). Otra revisión calcula que la sufre entre el 5 % y el 35 % de los corredores (Newman et al., 2013).
Un médico o un fisioterapeuta la puede diagnosticar de forma fiable con tu historia y la exploración: dos profesionales que exploraron por separado a 46 deportistas coincidieron en el 96 % de los casos. En ese mismo estudio, 1 de cada 3 deportistas con periostitis tenía además otra lesión en la pierna (Winters et al., 2018).
Dónde duele (y cuándo no es periostitis)

| Encaja con periostitis | Consulta: puede ser otra cosa | |
|---|---|---|
| Dónde | Borde interno de la tibia, en la mitad de abajo | Un punto concreto del hueso |
| Qué zona duele al apretar | Una franja de 5 cm o más | Una zona pequeña que señalas con un dedo |
| Cuándo duele | Con el ejercicio | También en reposo, de noche o al caminar |
La primera columna sale de la definición de la lesión (Winters, 2020). La segunda es criterio práctico: un dolor muy localizado en el hueso puede ser una fractura por estrés, que necesita otro manejo.
Si durante el esfuerzo notas la pierna muy tensa, hormigueo o el pie dormido, y se te pasa al parar, tampoco es lo típico de una periostitis: coméntaselo a un profesional (criterio práctico).
Quién tiene más riesgo
Dos metaanálisis han buscado qué tienen en común los corredores y deportistas que la sufren, y coinciden en casi todo (Newman et al., 2013; Reinking et al., 2016).

| Factor | Cuánto sube el riesgo | Estudio |
|---|---|---|
| Haberla tenido antes | Unas 3,7 veces más | Newman et al., 2013 |
| Haber tenido otra lesión corriendo | Unas 2,2 veces más | Reinking et al., 2016 |
| Ser mujer | Entre 1,7 y 2,4 veces más | Los dos |
| El pie se hunde mucho hacia dentro (caída del navicular de más de 10 mm) | Unas 2 veces más | Newman et al., 2013 |
| Más peso o un IMC más alto | Algo más (diferencia pequeña) | Los dos |
| Más rotación de la cadera hacia fuera | Algo más | Los dos (en Newman, solo en hombres) |
| Pocos años corriendo | Más riesgo cuanto menos experiencia | Newman et al., 2013 |
El navicular es un hueso del arco interno del pie. Al apoyar, el arco baja un poco; la «caída del navicular» mide cuánto. Si baja mucho, el pie se hunde hacia dentro, lo que en las tiendas suelen llamar pie pronador.
Un dato curioso: quienes ya usaban plantillas tenían más riesgo (Newman et al., 2013). No quiere decir que las plantillas la provoquen. Puede que las llevara gente que ya tenía molestias, y el estudio no permite saber qué fue primero.
Lo que no se puede cambiar, como ser mujer o haberla tenido, sirve para saber que te toca subir la carga con más calma. Lo que sí se puede trabajar es la fuerza y el control de la pierna, y eso es justo lo que mejor la previene.
Qué previene la periostitis tibial (y qué no)
La revisión más reciente juntó 12 ensayos con 8.197 participantes que probaron distintas formas de prevenirla (Marques et al., 2025). Sus conclusiones:

| Qué | Resultado | Certeza |
|---|---|---|
| Entrenamiento neuromuscular | La previene (4 ensayos, 3.887 personas) | Alta |
| Plantillas para el pie que se hunde hacia dentro | Probablemente la previenen (4 ensayos, 1.047 personas) | Moderada |
| Plantillas que solo amortiguan | Sin efecto claro (2 ensayos, 1.571 personas) | Alta |
| Estiramientos estáticos | No hay pruebas de que la prevengan | — |
| Calcetines especiales | No hay pruebas de que la prevengan | — |
Entrenamiento neuromuscular: qué es
Son ejercicios de fuerza, equilibrio, saltos y control del movimiento, como los calentamientos de prevención que usan muchos equipos. Cada ensayo usó su propio programa, así que no hay una rutina oficial. Una forma sencilla de empezar (criterio práctico):
- Elevaciones de talón, primero con las dos piernas y luego con una.
- Equilibrio a una pierna, primero quieto y después moviendo la otra pierna o con los ojos cerrados.
- Sentadilla y zancada controlando que la rodilla no se vaya hacia dentro.
- Saltos pequeños aterrizando suave y en silencio.
Dos o tres veces por semana, 10-15 minutos, dentro del calentamiento o después de correr (criterio práctico). Tienes más ideas en la guía de ejercicios de técnica de carrera y en la de calentamiento para correr.
Plantillas: cuáles sí y cuáles no
Si el pie se te hunde mucho hacia dentro, unas plantillas que sujeten el arco probablemente reducen el riesgo (Marques et al., 2025). Que te valore el pie un podólogo antes de comprarlas (criterio práctico). Las plantillas que solo amortiguan el golpe no mostraron efecto claro.
Subir la carga poco a poco
Como es una lesión por sobrecarga, lo lógico es no subir de golpe los kilómetros, las series o los saltos, sobre todo al empezar o al volver después de un parón. No hay un porcentaje demostrado: lo prudente es subir una sola cosa cada vez (kilómetros, ritmo o desnivel) y no cambiar a la vez de zapatillas o de superficie (criterio práctico).
Si ya la tienes: qué hacer
Aquí la evidencia es floja. Una revisión de 11 ensayos sobre tratamientos concluyó que ninguno estaba lo bastante libre de sesgos como para recomendarlo; de los estudiados, las ondas de choque eran lo más prometedor (Winters et al., 2013). Otra revisión resume que en 40 años de estudios no se ha encontrado nada claramente mejor que el descanso prolongado (Newman et al., 2013).
Lo que no demostró funcionar como tratamiento: el láser de baja intensidad, los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, las medias de compresión, las férulas para la pierna y los campos electromagnéticos (Winters et al., 2013). Ojo: no es lo mismo tratar que prevenir. Para prevenir, el entrenamiento neuromuscular sí funciona.
Lo que suele hacerse mientras tanto (criterio práctico):
- Baja la carga, sin parar del todo. Reduce kilómetros e intensidad hasta correr sin dolor, o cambia unos días a actividades sin impacto como nadar o la bici.
- Frío después de entrenar si te alivia el dolor. Tienes cómo aplicarlo en la guía de hielo o calor.
- Vuelve poco a poco: primero caminar rápido sin dolor, luego tramos cortos de carrera alternados con caminar, en terreno plano.
- Usa el dolor como guía: si al día siguiente te duele más, has ido demasiado rápido.
- Sigue con los ejercicios de fuerza de la pierna, siempre que no te duelan.
Cuándo ir al médico
Pide cita con tu médico si (criterio práctico):
- El dolor se concentra en un punto concreto del hueso que duele mucho al apretar: puede ser una fractura por estrés.
- Te duele en reposo, de noche o al caminar normal.
- Hay hinchazón clara, un bulto, o el dolor empezó después de un golpe.
- Notas hormigueo, el pie dormido o la pierna muy dura durante el esfuerzo.
- No mejora tras 2-3 semanas de bajar la carga, o vuelve cada vez que retomas.
Si el dolor no está en la espinilla sino debajo del talón, lee la guía de fascitis plantar.
Si estás empezando a correr, sube poco a poco: tienes un plan de 8 semanas en cómo empezar a correr desde cero.
Preguntas frecuentes
¿Periostitis tibial y shin splints es lo mismo? Sí. Son nombres distintos para el mismo problema. En los estudios se llama síndrome de estrés tibial medial.
¿Se puede correr con periostitis tibial? Si el dolor es leve y no empeora al día siguiente, muchos corredores siguen con menos kilómetros y menos intensidad. Si cojeas, te duele en reposo o el dolor va a más, para y consulta (criterio práctico).
¿Cuánto tarda en curarse la periostitis tibial? Los estudios no dan un plazo fiable: depende de cuánto tiempo la hayas arrastrado y de cómo bajes la carga. Lo que sí dicen es que ningún tratamiento ha demostrado acortarla claramente.
¿Sirven las medias de compresión para la periostitis? Como tratamiento, no han demostrado funcionar. Para prevenirla, los calcetines especiales tampoco tienen pruebas a favor.
¿Qué zapatillas son mejores para la periostitis tibial? No hay estudios que demuestren que un modelo la prevenga, y las plantillas que solo amortiguan no mostraron efecto. Elige unas zapatillas con las que estés cómodo y no cambies de golpe (criterio práctico).
¿Periostitis o fractura por estrés? La periostitis duele en una franja de 5 cm o más del borde de la tibia. Si el dolor está en un punto concreto, duele mucho al apretar o también en reposo, puede ser una fractura por estrés: ve al médico.
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Sobre el autor
Ander Lorenzo Calvo, estudiante de Farmacia en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Juega a fútbol sala a alto nivel: de ala en el Aurrera Vitoria Futsal, con el que subió a Segunda División B. Antes jugó a fútbol en el Real Unión de Irun y fue atleta de medio fondo en el Bidasoa Atletiko Taldea, con medallas en los campeonatos de Gipuzkoa y de Euskadi. Entrena en gimnasio y piscina y escribe guías de recuperación y entrenamiento basadas en la evidencia científica.
Esta guía es informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Ficha de esta guía
- Fuentes y redacción: Ander Lorenzo Calvo, estudiante de Farmacia en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
- Método: Lo que sale de un estudio lleva su cita, y los estudios están en «Fuentes», al final. Lo que no, va marcado como criterio práctico. Todas las normas, en Cómo hago las guías.
- Límites: Es para personas que hacen deporte. No sirve para diagnosticar ni sustituye la valoración de un profesional sanitario. Las señales para consultar están en «Cuándo ir al médico».
- Publicada: 25 de octubre de 2026. Los cambios importantes se indican en la guía, con su fecha.
Fuentes
Ver la lista completa (7)
- Kakouris N, et al. A systematic review of running-related musculoskeletal injuries in runners. J Sport Health Sci. 2021. doi:10.1016/j.jshs.2021.04.001
- Marques TBT, et al. Preventive interventions for medial tibial stress syndrome: Systematic review and meta-analysis. Gait Posture. 2025. doi:10.1016/j.gaitpost.2025.07.312
- Newman P, et al. Risk factors associated with medial tibial stress syndrome in runners: a systematic review and meta-analysis. Open Access J Sports Med. 2013. doi:10.2147/OAJSM.S39331
- Reinking MF, et al. Medial Tibial Stress Syndrome in Active Individuals: A Systematic Review and Meta-analysis of Risk Factors. Sports Health. 2016. doi:10.1177/1941738116673299
- Winters M, et al. Treatment of medial tibial stress syndrome: a systematic review. Sports Med. 2013. doi:10.1007/s40279-013-0087-0
- Winters M, et al. Medial tibial stress syndrome can be diagnosed reliably using history and physical examination. Br J Sports Med. 2018. doi:10.1136/bjsports-2016-097037
- Winters M. The diagnosis and management of medial tibial stress syndrome: An evidence update. Unfallchirurg. 2020. doi:10.1007/s00113-019-0667-z
