Pie de atleta: cómo reconocerlo, tratarlo y evitar el contagio en piscina y vestuario
En 30 segundos
- Es una infección por hongos de la piel del pie. Se calcula que la tiene en torno al 15 % de la población de los países industrializados.
- En deportistas es frecuente: en un maratón francés, el 31 % de los corredores tenía el hongo en los pies, y 12 de ellos no tenían síntomas.
- Los antifúngicos tópicos sin receta funcionan. En la revisión Cochrane de 67 ensayos, el riesgo de que el tratamiento falle se queda en torno a un tercio del de una crema sin principio activo.
- La piel puede parecer curada antes de que el hongo se vaya. Termina el tratamiento que marca el prospecto.
- Consulta si tienes diabetes, si la zona se pone roja, caliente e hinchada, si no mejora en 2 a 4 semanas o si se afectan las uñas.
El pie de atleta es una infección de la piel del pie causada por hongos dermatofitos (hongos que se alimentan de queratina, la proteína de la capa más externa de la piel). Lo típico es picor y piel blanca, blanda y agrietada entre los dedos, o una descamación fina en la planta. Se trata con antifúngicos tópicos que se venden sin receta, y en los ensayos curan muchas más infecciones que una crema sin principio activo. Para prevenirlo: pie seco y no pisar descalzo duchas y vestuarios comunes.
Aquí tienes cómo reconocer sus tres formas, por qué futbolistas, corredores y la gente de piscina lo cogen más, qué dicen los estudios sobre los tratamientos de farmacia, cuánto duran, cómo evitar el contagio y cuándo ir al médico, al dermatólogo o al podólogo.
En esta guía
Qué es el pie de atleta
El pie de atleta (en lenguaje médico, tinea pedis) es una infección superficial de la piel del pie causada por hongos dermatofitos. Estos hongos viven en la epidermis, la capa más externa de la piel (Crawford y Hollis, 2007). Es muy común: se calcula que lo tiene en torno al 15 % de la población de los países industrializados (Lacroix et al., 2002), y puede extenderse a otras zonas, sobre todo a las uñas, que luego sirven de reserva para volver a infectarse (Bell-Syer et al., 2012).

Sus tres formas
| Forma | Dónde sale | Cómo se ve |
|---|---|---|
| Entre los dedos (interdigital) | En los espacios entre los dedos | Piel blanca, húmeda y reblandecida (macerada), con grietas y picor |
| En mocasín (plantar) | Planta, talón y bordes del pie, como si llevaras un mocasín | Piel seca, algo rojiza y con descamación fina, que se confunde con piel seca |
| Vesicular | Planta, sobre todo en la zona media | Pequeñas ampollas o granitos con líquido que pican |
Las dos primeras son las más frecuentes (Bell-Syer et al., 2012). La de entre los dedos a menudo mezcla hongo y bacterias, y por eso a veces huele o supura (Conklin, 1990).
No todo lo que pica es pie de atleta
La psoriasis, la dermatitis de contacto (reacción a algo que toca la piel) o el eczema dishidrótico (ampollitas que pican en plantas y palmas) se parecen mucho y cuesta distinguirlas a simple vista (Rasner et al., 2022).
En un maratón francés, el 22 % de los corredores sin hongo tenía lesiones que parecían pie de atleta (Lacroix et al., 2002). Si un antifúngico no funciona, puede que no sea un hongo. Un médico puede confirmarlo analizando unas escamas de piel.
Si son ampollas justo donde roza la zapatilla, pueden ser por roce: mira la guía de ampollas en los pies al hacer deporte.
Por qué los deportistas y nadadores tienen más riesgo
Porque juntan lo que favorece al hongo: pies húmedos durante horas, calzado cerrado y suelos compartidos en duchas, vestuarios y piscinas. Piscinas, suelos de gimnasio y vestuarios se señalan desde hace décadas como origen probable del contagio (Conklin, 1990).
| Quiénes | Qué encontraron |
|---|---|
| 147 corredores de un maratón en Francia | El 31 % tenía el hongo confirmado en laboratorio, 12 de ellos sin síntomas (Lacroix et al., 2002) |
| 46 futbolistas y 30 no deportistas en Estados Unidos | 69 % de los profesionales y de los universitarios varones, 43 % de las universitarias; en no deportistas, 20 % de los hombres y ninguna mujer (Pickup y Adams, 2007) |
| 314 futbolistas de la liga profesional de Tanzania | Pie de atleta en el 12,4 %, hongos en las uñas en el 17,2 % y ambos en el 7,3 %. Usar duchas comunes se asoció con casi el triple de casos (2,98 veces) (Mhando et al., 2026) |
| 169 trabajadores de 21 piscinas en Israel | El 76 % tenía pie de atleta (el 46 %, también hongos en las uñas), frente al 18 % de las personas de control (Shemer et al., 2016) |
Dos matices. Apenas hay estudios recientes en nadadores: lo más cercano son los trabajadores de piscina, muchas horas descalzos en suelo húmedo. Y ser deportista no lo explica todo: en una encuesta a 492 deportistas, los de élite (8 horas o más a la semana) declararon menos pie de atleta que los recreativos (Liebich et al., 2021). Parece pesar más la exposición: duchas comunes, calzado cerrado y humedad.
Cómo se contagia
Se contagia al pisar descalzo suelos donde otra persona ha dejado escamas de piel con el hongo, y al compartir calcetines. En baños públicos de Japón se encontraron dermatofitos en las plantas de voluntarios sanos después de pasar por allí (Watanabe et al., 2000). En futbolistas, compartir calcetines se asoció con 1,42 veces más casos (Mhando et al., 2026). Con toallas o calzado pasa lo mismo por lógica, aunque no está medido (criterio práctico).

- Hay portadores sin síntomas. En el maratón, 12 de los 45 corredores con hongo no tenían molestias. En un vestuario, cualquiera puede dejar hongo en el suelo sin saberlo.
- Que el hongo llegue a tu pie no significa que te infectes. En el estudio japonés, secar la planta con toalla o lavarla con jabón redujo claramente los hongos en 6 voluntarios.
Tratamiento: qué ofrece la farmacia
El tratamiento habitual son los antifúngicos tópicos (se aplican sobre la piel), y en la farmacia hay varios sin receta. Las dos grandes familias son:
- Alilaminas, como la terbinafina.
- Azoles, como el clotrimazol o el miconazol.
Hay otros, como el ciclopirox o el tolnaftato. Cuál te conviene, pregúntalo en la farmacia: allí pueden ver la zona y decirte si es mejor que te vea un médico.
Qué dicen los estudios
Funcionan, y bastante. La revisión Cochrane reunió 67 ensayos. Con alilaminas, el riesgo de que el tratamiento fallara fue el 33 % del que tenía una crema sin principio activo, y con azoles, el 30 %. Es decir, fallaron unas tres veces menos. Comparadas entre sí en 11 ensayos, las alilaminas curaron algo más que los azoles (Crawford y Hollis, 2007).
Otra revisión, con 104 ensayos, vio que todos superaban al placebo, sin una diferencia constante entre familias (Rotta et al., 2012). Resumen: las dos familias funcionan y la diferencia, si existe, es pequeña.
Si el tópico no basta o la infección es extensa, hay antifúngicos por boca, con receta médica (Bell-Syer et al., 2012).
Sobre el formato (crema, spray, solución o polvo), no hay buenos estudios que los comparen. En la farmacia te orientan según la zona y si la piel está húmeda o seca (criterio práctico).
Cuánto dura y por qué no dejarlo a medias
Depende del principio activo y del formato, y la que vale es la del prospecto: en los ensayos va de una a varias semanas. En un ensayo con 211 pacientes, una semana de una crema de alilamina consiguió más curaciones que cuatro semanas de una de azol: a las 4 semanas, el hongo había desaparecido en el 93,5 % frente al 73,1 % (Evans et al., 1993).
Con el azol, la curación seguía subiendo entre la semana 4 y la 6 (del 73,1 % al 83,7 %). El hongo tarda en irse y puede seguir ahí sin síntomas, como en los corredores del maratón. Que deje de picar no significa que esté curado. Si cortas el tratamiento antes de tiempo, lo que queda puede volver a crecer (criterio práctico).
Cómo aplicarlo bien
Criterio práctico y lo que suelen decir los prospectos (si el tuyo dice otra cosa, manda el prospecto):
- Lava el pie y sécalo bien, también entre los dedos.
- Aplica el producto en la zona afectada y un poco alrededor.
- Lávate las manos después.
- Sigue todos los días el tiempo que marca el prospecto, aunque mejore antes, y cambia de calcetines a diario.
Aunque pique mucho, no uses por tu cuenta cremas con corticoide (antiinflamatorio): pregunta en la farmacia (criterio práctico).
Qué crema usar y durante cuántos días te lo dice el farmacéutico: esta guía no es una pauta.
Cómo evitar contagiarte en la piscina y el vestuario
Usa chanclas en duchas y vestuarios, sécate bien los pies, también entre los dedos, y no compartas calcetines, toallas ni calzado. Casi todo es criterio práctico, porque hay muy pocos ensayos de prevención.

| Medida | En qué se apoya |
|---|---|
| Chanclas en duchas, vestuarios y borde de la piscina | Criterio práctico, con apoyo indirecto: duchas comunes asociadas a más casos y hongo en la planta tras baños públicos |
| Secar la planta con toalla o lavarla con jabón al salir | Redujo los hongos de la planta en 6 voluntarios (Watanabe et al., 2000) |
| Secar bien entre los dedos | Criterio práctico. Es la zona donde más sale y la que más tarda en secarse |
| No compartir calcetines | 1,42 veces más casos en futbolistas que los compartían (Mhando et al., 2026) |
| No compartir toallas ni calzado; calcetines transpirables, cambiados si se mojan; alternar calzado y dejarlo secar | Criterio práctico |
| Lavar bien los calcetines | En laboratorio, lavar a 40 °C con detergente eliminó el hongo solo en 1 de 13 muestras (Skaastrup et al., 2022). No se probaron temperaturas más altas: usa la más alta que admita la prenda (criterio práctico) |
Si empiezas a nadar, mete las chanclas con el material para empezar a nadar y sécate los pies antes de vestirte tras cada sesión del plan de natación para principiantes.

En fútbol sala, las zapatillas pasan horas cerradas y húmedas: tener dos pares y alternarlos ayuda a que se sequen (criterio práctico). Tienes cómo elegirlas en la guía de zapatillas de fútbol sala, y para el roce y el sudor al correr, la de rozaduras al correr.
Yo nunca lo he tenido. Uso chanclas siempre en el vestuario y me cuido mucho los pies.
Pie de atleta y hongos en las uñas
El pie de atleta puede pasar a las uñas (onicomicosis, infección por hongos de la uña), y una uña infectada puede volver a contagiar la piel (Bell-Syer et al., 2012).
A menudo van juntas: el 46 % de los trabajadores de piscina tenía las dos a la vez (Shemer et al., 2016).
La uña cuesta mucho más de tratar. En la revisión Cochrane de tópicos para uñas de los pies, la mayoría de los estudios duraron casi un año y la curación completa fue relativamente baja (Foley et al., 2020). Mejor tratar bien la piel antes de que llegue a las uñas.
Ojo en futbolistas: los golpes en la uña se asociaron al doble de casos de hongos (Mhando et al., 2026), pero un golpe también puede deformarla sin que haya hongo. Que lo confirme un profesional.
Errores frecuentes
- Dejar la crema cuando deja de picar. El hongo puede seguir ahí. Termina lo que marca el prospecto.
- Tratar la piel y olvidarte de las uñas. Una uña con hongos puede volver a infectar la piel.
- Secarte todo menos entre los dedos. Es donde más sale.
- Volver a ponerte calcetines o zapatillas húmedos. La humedad favorece al hongo.
- Usar por tu cuenta una crema con corticoide. Pregunta antes en la farmacia.
- Dar por hecho que todo picor en el pie es hongo. Psoriasis, dermatitis o eczema se parecen y no se tratan igual.
Cuándo consultar
Consulta si tienes diabetes, si hay señales de infección bacteriana, si no mejora en 2 a 4 semanas de tratamiento bien hecho o si se afectan las uñas. Para un caso leve sin señales de alarma, el primer paso puede ser el farmacéutico.
- Antes de tratarte por tu cuenta, médico o podólogo: si tienes diabetes, mala circulación o poca sensibilidad en los pies. En embarazo o niños pequeños, pregunta antes en la farmacia (prudencia).
- Médico el mismo día (urgencias si hay fiebre): si la piel del pie o la pierna se pone roja, caliente, hinchada y duele cada vez más, o ves rayas rojas que suben. Puede ser una celulitis (infección bacteriana de la piel y el tejido de debajo). En un estudio de casos y controles, el pie de atleta entre los dedos se asoció con unas 3 veces más riesgo de celulitis en la pierna (Roujeau et al., 2004). También si las grietas supuran o duelen cada vez más.
- Médico de familia o dermatólogo: si no mejora en 2 a 4 semanas de tratamiento bien hecho (criterio práctico), si vuelve una y otra vez o si se extiende a otras zonas. Puede que no sea un hongo o que haga falta tratamiento por boca.
- Dermatólogo o podólogo: si las uñas se ven amarillentas, engrosadas o se desmoronan.
Este y otros mitos, con su estudio, en Qué dice la evidencia.
Preguntas frecuentes
¿El pie de atleta se cura solo? A veces mejora, pero en los ensayos los antifúngicos curan muchas más infecciones que una crema sin principio activo. Mientras siga ahí, puedes contagiarlo y extenderlo a las uñas.
¿Qué es mejor, terbinafina o clotrimazol? En la revisión Cochrane, las alilaminas (como la terbinafina) curaron algo más que los azoles (como el clotrimazol); otra revisión no vio una diferencia constante. Las dos funcionan: pregunta en la farmacia y sigue el prospecto.
¿Puedo nadar o entrenar si tengo pie de atleta? No hay estudios sobre esto. Como criterio práctico, sí, con chanclas en duchas y vestuarios, secándote bien, sin compartir toalla y haciendo el tratamiento. Si hay heridas abiertas o señales de infección, consulta antes.
¿Cómo sé si es pie de atleta o solo piel seca? La forma en mocasín se confunde mucho con piel seca. Si dudas, en la farmacia te orientan, y un médico puede confirmarlo con una muestra de piel. Si un antifúngico bien usado no funciona, puede ser otra cosa.
¿Por qué me vuelve cada temporada? Suele deberse a una uña con hongos que reinfecta la piel, a volver a pisar descalzo duchas comunes o a calcetines y calzado que guardan el hongo. Si se repite a menudo, consulta.
¿De verdad sirven las chanclas? No hay ensayos que las comparen con ir descalzo. Sí se sabe que en baños públicos el hongo llega a la planta de gente sana y que las duchas comunes se asocian a más casos. Son una medida razonable y barata, aunque sea criterio práctico.
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Sobre el autor
Ander Lorenzo Calvo, estudiante de Farmacia en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Juega a fútbol sala a alto nivel: de ala en el Aurrera Vitoria Futsal, con el que subió a Segunda División B, y entrena en gimnasio y piscina. Antes jugó a fútbol en el Real Unión de Irun y fue atleta de medio fondo en el Bidasoa Atletiko Taldea, con medallas en los campeonatos de Gipuzkoa y de Euskadi. Escribe guías de recuperación y entrenamiento basadas en la evidencia científica.
Esta guía es informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Ficha de esta guía
- Fuentes y redacción: Ander Lorenzo Calvo, estudiante de Farmacia en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
- Método: Lo que sale de un estudio lleva su cita, y los estudios están en «Fuentes», al final. Lo que no, va marcado como criterio práctico. Todas las normas, en Cómo hago las guías.
- Límites: Es para personas que hacen deporte. No sirve para diagnosticar ni sustituye la valoración de un profesional sanitario. Las señales para consultar están en «Cuándo consultar».
- Publicada: 15 de octubre de 2026. Los cambios importantes se indican en la guía, con su fecha.
Fuentes
Ver la lista completa (15)
- Crawford F, Hollis S. Topical treatments for fungal infections of the skin and nails of the foot. Cochrane Database Syst Rev. 2007. doi:10.1002/14651858.CD001434.pub2
- Bell-Syer SE, et al. Oral treatments for fungal infections of the skin of the foot. Cochrane Database Syst Rev. 2012. doi:10.1002/14651858.CD003584.pub2
- Rotta I, et al. Efficacy and safety of topical antifungals in the treatment of dermatomycosis: a systematic review. Br J Dermatol. 2012. doi:10.1111/j.1365-2133.2012.10815.x
- Evans EG, et al. Comparison of terbinafine and clotrimazole in treating tinea pedis. BMJ. 1993. doi:10.1136/bmj.307.6905.645
- Foley K, et al. Topical and device-based treatments for fungal infections of the toenails. Cochrane Database Syst Rev. 2020. doi:10.1002/14651858.CD012093.pub2
- Lacroix C, et al. Tinea pedis in European marathon runners. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2002. doi:10.1046/j.1468-3083.2002.00400.x
- Pickup TL, Adams BB. Prevalence of tinea pedis in professional and college soccer players versus non-athletes. Clin J Sport Med. 2007. doi:10.1097/JSM.0b013e31802ed88e
- Mhando A, et al. Foot Mycoses Among Tanzanian Footballers: A Clinico-Epidemiological Study. Mycoses. 2026. doi:10.1111/myc.70212
- Shemer A, et al. Increased Risk of Tinea Pedis and Onychomycosis Among Swimming Pool Employees in Netanya Area, Israel. Mycopathologia. 2016. doi:10.1007/s11046-016-0040-5
- Liebich C, et al. Skin Diseases in Elite Athletes. Int J Sports Med. 2021. doi:10.1055/a-1446-9828
- Watanabe K, et al. Adhesion of dermatophytes to healthy feet and its simple treatment. Mycoses. 2000. doi:10.1046/j.1439-0507.2000.00546.x
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- Rasner CJ, et al. Diagnosis and Management of Plantar Dermatoses. J Am Board Fam Med. 2022. doi:10.3122/jabfm.2022.02.200410
Estudios localizados en PubMed.
